No quiero perder lo que siento. Es tan profundo y a la vez tan efímero y pasajero, es tan absurdo que en tan poco tiempo tenga una imagen tan fantasiosa de un inmenso y quizás infinito cúmulo de características contrarias a lo que quiero. Pero eso es lo bello. Sentir que te conozco partiendo de lo que quiero, sentir que eres lo que esperaba aunque dude de tu procedencia, sentir que me llenas sin saber la forma en que lo haces. Sentir que estás conmigo aunque lejos te encuentres.
Probablemente no haya pasado por tu mente ni un sólo segundo después de haberme despedido. Pero tu nunca has dejado la mía. Cuando no hablo de ti, te estoy pensando, cuando no te estoy pensando te estoy sintiendo. Y eso me asusta.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario