No quiero perder lo que siento. Es tan profundo y a la vez tan efímero y pasajero, es tan absurdo que en tan poco tiempo tenga una imagen tan fantasiosa de un inmenso y quizás infinito cúmulo de características contrarias a lo que quiero. Pero eso es lo bello. Sentir que te conozco partiendo de lo que quiero, sentir que eres lo que esperaba aunque dude de tu procedencia, sentir que me llenas sin saber la forma en que lo haces. Sentir que estás conmigo aunque lejos te encuentres.
Probablemente no haya pasado por tu mente ni un sólo segundo después de haberme despedido. Pero tu nunca has dejado la mía. Cuando no hablo de ti, te estoy pensando, cuando no te estoy pensando te estoy sintiendo. Y eso me asusta.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Que intenso y curioso es esto que siento. Y es que aunque trato de llenarme de paciencia quisiera simplemente que el tiempo ya fuera suficiente para poder comprender la inmensa complejidad de tan mágico mundo. Que aunque poetas, reyes, historiadores y fabulosas comedias han tratado de describirlo, sólo se logra su finita comprensión cuando se vive con intensa satisfacción.
Sucede entonces que hablando del AMOR, poco sabemos realmente expresar lo que se siente.
Sucede entonces que hablando del AMOR, poco sabemos realmente expresar lo que se siente.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)